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Constituyentes

Como un ejército de peones de ajedrez, los ciudadanos se movilizan sin que ninguna mano oculta los dirija. Desde Mayo del 68 no se habían dado unos hechos tan parecidos a estos.

El orden establecido es cuestionado abiertamente y la colaboración, el debate y el trabajo unitario van dando paso a códigos comunes de comunicación, conformando embriones de lo que podrían ser en un futuro, tal vez inmediato, sujetos políticos y proyectos estratégicos.

Los enemigos de una democracia real también lo saben e intervienen desde dentro y desde fuera del movimiento para intentar desactivarlo, aunque la resistencia interna, y el caos global y local se lo impiden.

El sistema no tiene respuestas y los regímenes no dan alternativas válidas para que los amotinados regresen a su lugar de origen, entre otras cosas porque ya no existe.

Cuando las normas de juego han sido rotas de forma unilateral por las élites, y se utiliza a los sacrosantos parlamentos para legislar contra los ciudadanos a través de una casta política cada vez más deslegitimada, de nada vale apelar a la buena voluntad del régimen salvo para perder el tiempo y aburrir a la ciudadanía. Los cantos de sirena nos llevarían de nuevo hasta las rocas.   A veces, es el propio movimiento su mayor enemigo, al no ser consciente de la necesidad de dar un salto cualitativo para salir de la cuna y dirigir buena parte de sus energías, en este caso al empoderamiento de la ciudadanía en un proceso constituyente, hacia una Carta Magna de los Ciudadanos. Un nuevo contrato social.

En ese momento de la historia, las reivindicaciones coyunturales pasan a ser importantes, pero las estratégicas fundamentales e imprescindibles. De ello depende la viabilidad del movimiento que nació para el tránsito de lo viejo a lo nuevo. Si no, dejará de ser útil y desaparecerá.

Nos toca por lo tanto a nosotr@s, esos peones de ajedrez que llenamos las plazas y las calles, que tomamos los bancos y paramos los desahucios, convertirnos en los sujetos constituyentes.

En este inicio, al igual que ocurrió en el del 15M, que nadie espere a que le den los planos de cómo se construye la casa ni a tener resueltas todas las dudas para empezar a andar. Nuestra experiencia nos ha demostrado que a caminar se aprende andando. Que la discusión debe ser abierta y democrática, en asambleas de plazas, de barrios, de centros de trabajo y de estudio.

Posiblemente,más que la llegada a la meta, lo importante de este proceso sea lo que aprendamos y vayamos construyendo en el camino. Esa puede ser nuestra garantía de que el edificio no se nos viene encima con el primer soplo de viento de la historia. Y todo esto solo será posible si rompemos nuestros límites para que un bloque social muy amplio, (perdonen pero repito) muy amplio, haga suyo el proceso.

Por último, decirles que aunque son múltiples los lugares donde ya se habla de esto y las personas que han teorizado sobre el tema, a mí me ha llegado una convocatoria de amigxs para una asamblea el día 17 de Diciembre en Sevilla,donde se configurará un grupo promotor para impulsar y organizar la base del proceso constituyente. Allí nos vemos.

por Marcos González Sedano

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