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En Venezuela se vuelve a construir una Red de Redes para transitar hacia el Socialismo. Aprendamos

Cartas Caraqueñas.

Hace tan solo cinco meses, en Venezuela se comenzó a experimentar nuevamente: a inventar, según palabras de Hugo Chávez. El Proceso (como aquí se le conoce a la opción de cambio y de tránsito hacia el Socialismo) se reinventa constantemente. Primero fue el MVR (Movimiento V República) el movimiento popular y social, amplio y democrático que alcanzó el poder y redactó la nueva Constitución. Tras la constituyente hubo ya un Polo Patriótico, y tras él apareció el PSUV (Partido Socialista Unido de Venezuela) al objeto de trabajar por profundizar en la Justicia Social y sembrar petróleo, es decir modificar el paradigma económico y repartir, entre los más pobres en especial, la renta petrolera.

Pero a pesar de la existencia del PSUV, otros partidos de izquierda han apoyado la Revolución Bolivariana y han sido incluidos en las candidaturas del chavismo teniendo diputados. Por ejemplo, los comunistas y un partido socialista: el MEP, escisión hace ya tiempo de AD -el partido vinculado a la Internacional socioliberal- es decir “Socialista” y que apoya a la clase oligárquica venezolana.   Pero en estos momentos, el Proceso ha dado una vuelta de tuerca o ha inventado nuevamente, creando el Gran Polo Patriótico -el GPP- que es un amplio movimiento político-social en el que hay partidos como el PSUV, el PCV, el MEP -socialista-, o los Tupamaros y la UCV de extrema izquierda, pero también -y al mismo nivel- sindicatos, cooperativas, asociaciones culturales, Consejos de Trabajadores, movimientos estudiantiles, comunidades, movimientos indígenas, ecologistas, y grupos de gays y lesbianas y de defensa de la diferencia sexual, e incluso grupos de Heavy Metal, moteros y santeros.

Así pues, nos encontramos con que, a pesar del instrumento PSUV, fuerte e incluso hegemónico electoralmente, el propio Hugo Chávez opta recientemente por el GPP, al objeto de construir una red de redes que, de forma participativa y no hegemonizada por los partidos, trabaje por la Revolución Bolivariana. Es decir, –y oídlo bien en el estado español- el propio Hugo Chávez vuelve a la senda de los movimientos sociales, amplios pero políticos a la vez, para consolidar el poder del pueblo, para garantizarlo y para construir una amplia red de Poder Popular.

Por tanto, si eso ocurre en Venezuela, imaginaos cual es en el Reino de España, en mi opinión, la única opción posible para construir una nueva mayoría que le dispute el poder a las oligarquías y con voluntad de legislar. Porque claro, aspirar solo a ser oposición, aunque sea una oposición potente, es permitir que se nos siga machacando y que las víctimas de la crisis sigamos subvencionando a los bancos y a los ricos.

Esa es la primera instancia latinoamericana de hacer política. O se le disputa el poder a las oligarquías o no haremos nada. Podremos parar alguna ley, conseguir alguna pequeña victoria parcial, incluso lograr que se imponga la Tasa Tobin, pero no lograremos una sociedad justa y democrática. No lograremos confeccionar una nueva Constitución. Un movimiento constituyente es una idea excelente, además es imprescindible para que exista democracia en el estado español. ¿Pero cómo logra el pueblo -el único legítimamente empoderado- hacer una nueva Constitución, si no es mayoría política esta voluntad y si la soberanía popular no la impone?

En Uruguay, las elecciones las venció el Frente Amplio. En Bolivia, el MAS es un amplio movimiento con muchas alianzas locales y tribales, además de con sindicatos y otros movimientos. En Ecuador, es la Alianza PAIS – un nombre precioso, Pueblo Altivo y Soberano- ya en si toda una declaración de principios.

En el estado español ¿Cuál es la solución? ¿Deseamos cambiar? ¿Nos atrevemos a construir una alternativa democrática, popular e inclusiva y participativa? ¿Alguien desde algún aparato esta tan loco como para considerar que sin un amplio movimiento socio-político y popular se va a construir algo serio que nos haga dejar de ser unas marionetas en manos de políticos neoliberales y banqueros?

Por tanto, la lección venezolana, si sirve, es clara: primero un movimiento democrático popular -el MVR- que dispute el poder. Después la constitución para lograr la consolidación del estado social, en tránsito hacia el socialismo, es decir el reparto y el poder popular. ¿Un partido? No. El Gran Polo Patriótico.

Conozco las distancias entre ellos y nosotros, pero son más mentales que reales. Por ahora el tránsito es el mismo. Convertida la socialdemocracia al neoliberalismo, el FMI y los EE.UU. -en España la UE- imponen sus condiciones, la izquierda es derrotada, el pueblo arruinado y despojado de los servicios públicos. La reacción, el Caracazo, tras este y unos años después, la victoria democrática y la nueva Constitución.

No tengamos miedo a alcanzar la mayoría. No tengamos miedo a la lucha política para articular el poder popular. No creamos que nada de esto, desde un partido, es posible ya.

La derecha está trabajando muy rápido. Ha reinstaurado en el mundo la guerra fría, pues su control se le escapa ¿Cuándo comenzará con la guerra caliente ante su más que evidente derrota? Este capitalismo enfermo es muy peligroso.

Organizarse, y ya, es cuestión de supervivencia y de salvar la Soberanía Popular; de lograr, diría yo, que exista la Soberanía Popular.

Fuente: http://portuarioenexcedencia.com/?p=183

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