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QUE LAS VERDADES NO TENGAN COMPLEJOS

LUIS EMILIO PIZOCARO, PERIODISTA

Con un descaro, propio de clases dominantes de épocas pretéritas, políticos institucionales, tertulianos de toda laya y periódicos del sistema, defienden sin ambages la cesión de la soberanía económica a la Unión Europea (léase eje franco alemán).

La desfachatez de estos ganapanes no tiene nombre. La soberanía no se cede. Menos la soberanía económica que al final de cuenta es la más importante . La soberanía, tal como lo define el profesor en derecho constitucional Rubén Martínez Dalmau, solo reside única y exclusivamente en la voluntad del pueblo.

Por lo tanto tomar decisiones económicas que atañen a la soberanía popular es la antesala de un autoritarismo enmascarado con formalidades democráticas.

¿Hasta aquí llego la democracia en occidente?

Paradójicamente la deriva de la crisis del modelo neo-liberal del capitalismo ha devenido en más neoliberalismo. Esta es la única conclusión posible de la última reunión de líderes europeos .

Los gobernantes Europeos han decidido de por sí y ante sí que definitivamente quien manda son los mercados financieros y en particular la Banca Alemana y francesa.

Es el cuadro que pintaron en Bruselas. Los ciudadanos somos solo parte de la escenografía y no importamos nada . Esta es la triste realidad, la tierra que vio nacer la democracia liberal está hoy prisionera de una plutocracia y con una democracia formal bajo mínimos.

¿Como hemos llegado hasta este punto después de siglos de combate ?

Como dice irónicamente un compañero y amigo; avanzando, avanzando hasta la derrota final.

En el campo estrictamente político, desde hace décadas, los demócratas revolucionarios hemos respondido a la ofensiva del capital con políticas defensivas que nos llevan de fracaso en fracaso tal como nos demuestra la historia reciente .

A la luz de los resultados del 20N aparecen comentaristas, irresponsables , ridículos y a-temporales que solo hacen cálculos electoralistas ,evocando la llamada “guerra de posiciones”, y sostienen que la izquierda puede avanzar lentamente para transformar el sistema.   Olvidan que estamos en la época de la política del shock , que nos han dando un golpe de estado masivo en toda Europa pasando a llevar una vez más la líneas de defensas estilo Maginot. Y que lo han hecho con una moderna Blitzkrieg encabezada, esta vez , con modernos blindados llamados mercados financieros y agencias de calificación de la deuda.

¿De que sirven unos cuantos diputados más , sin una estrategia revolucionaria?

Solo un recuerdo, que puede ejemplificar hasta que punto nos puede llevar una política electoralista basada en una imaginaria guerra de posiciones leída en algún manual acerca de Gramsci.

Hablemos de Italia . Hace unos días ha muerto Lucio Magri uno de los hombres más consecuentes de la política italiana. En su último libro ( El sastre de Ulm) nos relata como el antiguo Partido Comunista Italiano llegó a sumar , en 1976, más del 48 por cientos de los votos en conjunto con el Partido Socialistas, que a la sazón, estaba dirigido por una facción de izquierda. Está votación otorgaba a la coalición la mayoría absoluta en el parlamento y podía gobernar sin problemas.

¿ Que paso? Aunque parezca increíble el PCI se negó a gobernar. Según Magri no tenían ni estrategia de poder ni programa de transformación de la sociedad.

Corría el año 1976 , era la época de los estragos que produjo en la izquierda el llamado euro-comunismo y que en España se instaló con el “carrillismo” traicionando al pueblo con acuerdos con la monarquía y el franquismo en los Pactos de la Moncloa.

Creo que están equivocados aquellos que se conforman con una estrategia electoralista. Se requiere a lo menos caminar con dos pies; uno electoral y otro de lucha de masas . Pero ambos serán absolutamente insuficientes sí no nos dotamos de una estrategia revolucionaria.

¿Que logramos con un tanto por ciento más o menos cuando hubo partidos comunistas, en la historia reciente de Europa, que llegaron cerca del 40 por ciento de los votos y no fueron capaces ni siquiera de llegar al gobierno por falta de una estrategia revolucionaria?

¿Es que acaso no hemos llegado a la conclusión colectiva que vivimos en un estado excepción y que esto no es democracia porque los mercados han hurtado el poder a los ciudadanos?

Pareciera que no hemos terminado de digerir el tremendo daño que hizo el eurocomunismo a los comunistas y al izquierda en general.

Habrá que decir ,de una vez por todas, que tratar de parecerse o tratar de crear un partido socialdemócrata distinto a los existentes es un ilusión extemporánea y condenada a otro fracaso. Hoy, el espacio real para las políticas emancipadoras está mucho más a la izquierda.

No podemos olvidar que después de la caída del muro de Berlín , Europa estaba prácticamente en manos de la socialdemocracia. Tampoco hay que olvidar que la solución a la crisis de la URSS, propuesta por Gorbachov, era socialdemócrata.

Miremos atrás y veremos con espanto el resultado de esas políticas. Éxito en toda la línea del capitalismo más salvaje. Fracaso y derrumbe de los socialdemócratas, que para mantenerse vigente dentro del sistema han mutado en vergonzantes social-liberales,

Lo dicho anteriormente: no hay cambio democrático sin estrategia revolucionaria. Más todavía, cuando aquella democracia y aquel “estado de bienestar” , conseguida después de la segunda guerra mundial ha sido aplastada por la plutocracia.

¿Que puede hacer la izquierda en este cuadro político?

Europa vive en un estado de excepción, eufemismo para no decir golpe de estado. Todos sabemos lo que viene . Hay solo dos alternativas nos defendemos dando más pasos atrás, perdiendo las conquistas o juntamos fuerza y rabia para pasar a la ofensiva.

Sin embargo, no le falta razón al profesor de Ciencia Política Juan Carlos Monedero, cuando nos alerta: “… El problema, en cualquier caso…es que la izquierda sigue pensando en poner tiritas a las fisuras de un dique…”

“…Si estamos ante un cambio del contrato social en España y en Europa, hay que regresar a los lugares donde se reelaboran los contratos sociales. Esos espacios están en la sociedad civil, en la prensa crítica, en centros sociales, universidades, institutos, oficinas, fábricas y plazas…”

Dos compañeros, uno comunista y otro socialista coinciden y lo dicen de otra manera

Julio Anguita:

“…alguien debe hacerlo dando una señal inequívoca de adecuación política y organizativa para la nueva situación: los de abajo contra los de arriba. A un Estado de Excepción se responde con otro. Continuar como si nada hubiera pasado no es solo un error, es también un crimen…”

Carlos Martínez, desde Caracas :

“ …Tras los movimientos sociales, una fuerte voluntad de poder de los pueblos, de las fuerzas sociales de los pueblos. Algo han tenido muy claro: A la oligarquía solo se le disputa el poder, tomándoselo. Eso exige también hacer política y empoderar políticamente a los pueblos, en el más alto sentido de la palabra política…”

La tarea está a la vista y no admite dilaciones. El 15M marcó un rumbo. Hay que seguir ese camino de movilización dando un paso adelante.

Es el momento de consolidar el movimiento con la apertura de proceso constituyente mediante asambleas (como las que nacerán el sábado 17 en Sevilla )“…que discutan las claves del nuevo modelo. Mesas donde quepa cualquiera que comparta la necesidad de sentar nuevas bases para la convivencia en un momento de agotamiento de la democracia representativa y del capitalismo neoliberal ..”

Esto que proponemos no es más ni menos que plantearnos seriamente una revolución democrática.

Tenemos que mucho que hacer por delante, hay que caracterizar la revolución definiendo sus fuerzas motrices, sus formas tácticas y estratégicas. No cabe ninguna duda que para ello necesitaremos una organización que juegue el papel de intelectual colectivo.

Asumamos lo dicho por Anguita “continuar como estamos no solo es un error es también un crimen”.

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