El viejo topo y los Constituyentes.

Por Emilio Pizocaro

Quien quiera escuchar, podrá oír con claridad el porfiado murmullo que nos trae el torrente subterráneo de las movilizaciones populares. Es el viejo topo de la historia que hace su trabajo.

En ese río profundo se inscribe el movimiento constituyentes de España que recién acaba de nacer. En menos de un par de meses los promotores de una Asamblea Constituyente han visto con agrado como su propuesta coincide , en el tiempo y en el espacio, con movimientos similares en muchos otros países .

Vaya aquí, un ejemplo de esta tendencia ; en la última reunión de la Asamblea Pro-Constituyente de Valencia recibimos la visita del economista Austriaco Christian Felber. Vino a contarnos que su propuesta de economía del bien común, era hermana de nuestro proyecto porque para hacerla factible debería estar refrendada por nuevas constituciones auténticamente democráticas en toda Europa.

El Economista ofreció sus contactos con Alemania donde hay un movimiento similar al Español. Vamos sumando, me dije , hasta donde yo sé ; Islandia, Francia, Alemania, Italia, Grecia, España, Chile,  y en las últimas horas Uruguay, donde los sindicatos están exigiendo una Asamblea Constituyente.

Algo importante está pasando, entre nosotros, las clases subalternas. Las últimas grandes movilizaciones, que han partido desde abajo, anuncian que una importante parte del pueblo esta imaginando las bases de una nueva sociedad .

Ya no basta con la protesta y el rechazo a  la dictadura de los mercados y a los políticos de una “casta” que se ha rendido ante el “dios mercado”. Es necesario buscar una salida de fondo , un cambio democrático de raíz.

Aparecen los primeros indicios que nos anuncian que se  acaba el tiempo de los juegos pirotécnicos . Aislados del pueblo llano,  los  llamados “representantes”, no logran entender que una autentica rebelión popular está dando sus primeros tímidos pasos.

Este proceso, como todos los procesos históricos, tiene una realidad material que lo sustenta. No  solo es una crisis económica puntual del sistema sino, que es sobretodo, la  absoluta incapacidad material para repetir los consensos sociales de los famosos 30 años de oro del capitalismo europeo.  Y por ende una creciente deslegitimación del sistema ante los ojos del pueblo.

Habrá que agregar, a esta crisis interminable, factores relativamente novedosos, que son parte del momento histórico que vivimos. Es la irrupción de nuevas formas de comunicación y organización. Hablamos de los nuevos medios tecnológicos  (Internet) y de la ocupación asamblearia de los espacios públicos.

Lo que se está produciendo, ante nuestros ojos, es el germen de un poder popular, que exige una democracia de calidad, es decir una democracia participativa y directa; con mecanismos de control popular, referéndums para los  cuestiones cardinales, cargos revocables y poder local asambleario, entre otros asuntos.

Como se trata de un comienzo, este proceso tendrá su recorrido y el movimiento tiene muchos desafíos antes que se transforme en una alternativa al sistema. No solo la organización es importante sino que, también, necesitamos dotarnos de un cuerpo teórico sólido y de un imaginario colectivo que muestre un horizonte alcanzable que nos permita una salida a la crisis de carácter democrática y social.

Aquellas y las próximas elecciones, tan habituales en estos días en Europa, no producirán por si solas, los cambios que necesitamos. Aclaro, no digo que “los constituyentes “ que se organizan en diferentes países, desprecien las elecciones solo afirmo que la “democracia liberal” ya no es democrática.

Lo que vivimos , en realidad , es una elaborada mascarada para nuestro entretenimiento mediático, mientras las decisiones que importan las toman en Wall Street, London City o Bruselas.

Y atentos, lo que viene no será fácil. El politólogo uruguayo, Raúl Zibechi, expresa a su manera, un escenario que debemos considerar dado las recientes declaración del titular de interior español.

“…Creo que cuando el capital decide dinamitar el Estado del bienestar vuelven a aparecer las clases peligrosas, los de abajo. Por eso, terminado el Estado del bienestar, lo que queda es la criminalización de la protesta. Marchamos hacia un Estado policial.

Y los movimientos tienen que tomar cuenta de esto para actuar en consecuencia: cómo hacen para neutralizar el aparato represivo, cómo hacen para deslegitimar a los Gobiernos, etc. Estamos en un cambio de fase del modelo, en un período de decadencia que se manifiesta en la financiarización de la economía y pasamos a un Estado crecientemente represivo y autoritario. Eso es Grecia hoy…” 

Lo dicho . Estamos empezando. El camino es largo y no será fácil , pero hay que caminarlo. Si no somos nosotros, con total seguridad, serán “ otros los hombres que abrirán las amplias alamedas por donde pase el hombre libre”.


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